“La conexión de grupo es vital para transmitir la historia”: Laia Lladó, bailarina

by Nélida Rodríguez

La UK Musical Theatre Conference abre un debate sobre la coreografía en el mundo escénico

Este 2026, la UK Musical Theatre Conference de Londres ha abierto un debate sobre una de las partes más importantes y, a veces, menos reconocidas en el teatro musical: la evolución de la danza en las nuevas obras. Lejos de ser un mero acompañamiento estético, la coreografía reclama su lugar como eje narrativo principal. Para entender el mundo de la danza desde una perspectiva más personal, hablamos con Laia Lladó, actualmente capitana de baile en Mamma Mia, quien nos da su visión desde dentro de las bambalinas.

La coreografía como nuevo guion

Uno de los puntos centrales de la conferencia en Londres ha sido la transformación del ensamble. Los directores y coreógrafos coinciden en que el público actual exige historias mucho más inmersivas y complejas, donde el movimiento cuente tanto o más que la letra de una canción. Esta tendencia obliga a los intérpretes a mantener una preparación multidisciplinar extrema, borrando la anticuada línea que antes separaba al actor principal del bailarín de acompañamiento.


Sobre cómo se vive la conexión entre el cuerpo de baile para lograr transmitir esa emoción unificada, Lladó destaca el poder de lo físico y lo presencial desde los calentamientos diarios previos a salir al escenario, donde fomentan el contacto físico, los abrazos y el estar “conscientes” del compañero.


“En esta profesión es muy importante hacer piña y escucharnos entre todos, porque en el escenario nunca estás solo, somos un pack”, explica la bailarina y capitana de baile en la compañía de Mamma Mía. “Ensayamos momentos del show donde todos vamos a una. Decidimos qué vamos a pensar en ese instante exacto y usamos ideas visuales comunes que cada uno se pueda imaginar. Esa conexión de grupo es vital para transmitir la historia”.

Una nueva fusión

La UK Musical Theatre Conference también ha destacado la hibridación de estilos como el motor de las nuevas producciones. Los libretos actuales ya no se conforman con el jazz tradicional o el ballet clásico, sino que las danzas urbanas, el hip-hop o la danza contemporánea están redefiniendo el lenguaje del teatro musical. Ante este nivel de exigencia y versatilidad, la adaptación es clave.


“Me encantaría que existiese un entrenamiento específico y unificado para prepararnos para el show, pero la realidad es que somos profesionales autónomos y mantenernos en forma es, en cierto modo, la cruz de nuestra carrera”, confiesa la intérprete. Para aguantar el nivel de las producciones actuales, Lladó detalla su rutina: “Bailamos muchísimo y hacemos mucho cardio. Yo lo enfoco con Pilates Reformer para trabajar la musculatura interna y lo complemento con rutinas hit y ejercicios de fuerza; es la única manera de aguantar el ritmo y prevenir lesiones”.

El cuerpo de baile como actor

Durante décadas, el cuerpo de baile de los musicales clásicos buscaba homogeneidad, pues los intérpretes debían lucir y moverse como una masa estéticamente idéntica. Sin embargo, como se ha debatido en los foros de la UK Musical Theatre Conference, la coreografía contemporánea exige ahora un movimiento impulsado por el personaje. En las producciones actuales, el director y el coreógrafo dirigen a actores físicos. Cada miembro del ensamble debe construir su propia identidad y aportar una intención narrativa. El equilibrio entre el bailarín y el grupo explica por qué es tan importante esa conexión mental que menciona Lladó. El reto escénico actual ya no se limita a la perfección técnica, sino a lograr que cada cuerpo en el escenario cuente una historia que mejore el universo del musical.

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