La actriz que interpreta a Sophie en el musical de la Gran Vía detalla la exigencia física de la obra, cómo gestiona la presión de encabezar el cartel y las novedades que presenta esta producción respecto al formato internacional original
Gina Gonfaus es la actriz encargada de interpretar a Sophie en la actual producción de Mamma Mia! en España. La intérprete explica cómo es el trabajo diario en una superproducción, el desgaste físico que implica para el elenco y la libertad de creación que ha permitido esta nueva versión del formato.
Para muchas estudiantes de artes escénicas, encabezar el cartel de un musical en Madrid es la meta definitiva. En el caso de Gonfaus, la oportunidad llamó a su puerta antes de lo esperado. «Hice el casting cuando aún estaba cursando lo último de mi formación de cuatro años. Lo hice de una forma más inocente, quizás sin darme cuenta de lo que significaba», confiesa la actriz.
Asumir un papel principal en una obra tan reconocida supone una alta carga y presión. «Con el paso del tiempo ves que requiere una responsabilidad y un trabajo muy grande día a día. El reto ha sido ponerte en la piel de un personaje tan mítico, del que todo el mundo tiene ciertas expectativas, sin la necesidad de copiar absolutamente nada; simplemente viviendo la historia desde mi perspectiva», afirma.
Según Gonfaus, para sostener este nivel es necesario un equilibrio profesional: «En el teatro musical tienes la interpretación, el canto y la danza. Es muy importante cuidar las tres disciplinas por igual«. Mamma Mia! lleva más de 25 años con una producción que se mueve por todo el mundo, mas en este caso, la productora ATG ha aportado frescura a la historia.
Se mantiene la trama y las canciones, pero detrás hay una visión nueva, con vestuario más moderno y unas coreografías increíbles de la mano de Iker Karrera. Esta renovación ha permitido al elenco construir a los personajes con mayor independencia. «Al no estar copiando nada en concreto, nos han dejado mucha más libertad para generar los personajes, tanto a nivel físico como vocal. Ha sido un proceso muy colectivo para encontrar quién es mi Sophie, cómo se mueve y cómose relaciona con su madre y sus posibles padres. A veces no nos dejan tanta libertad y esta ha sido una experiencia muy generosa y abierta», afirma la actriz.
Más allá de la construcción del personaje, la realidad de la industria impone un trabajo físico y mental que el espectador rara vez percibe. «Hacemos ocho funciones a la semana. Es casi un deporte de élite porque te tienes que cuidar; tu cuerpo y tu voz son tu herramienta y la voz es muy frágil», advierte la protagonista, destacando la importancia del autoconocimiento, la buena alimentación y el descanso para evitar lesiones o fatiga vocal.
A la preparación física se le suma la gestión mental, ya que los intérpretes deben salir a escena independientemente de su estado de ánimo. «Es duro porque tienes que exponerte delante de mil personas tengas el día que tengas. A veces estás eufórica, pero a veces te pasan cosas y no tienes ganas de sonreír ni de exponerte con tanta energía», explica.
En esos momentos de vulnerabilidad, es el auditorio el que entra en acción: «Mamma Mia! nos lo pone muy fácil porque el público siempre está muy activo. Nos nutrimos de esa energía”, afirma Gonfaus. De esta manera, la protagonista concluye que la conexión con los espectadores hace que cada función resulte irrepetible.
